Si tu hijo va a karate, a judo o a aikido, tenemos una noticia: ya cuenta en japonés. Ese «ichi, ni, san» con el que el sensei marca los calentamientos son los números japoneses, tal cual. Así que la parte difícil —convencerlo de que esto le interesa— ya está hecha. Aquí tienes los números en japonés para niños del 1 al 100, con la regla que los vuelve más fáciles que en español, los tres números que tienen dos nombres y por qué, y la trampa que descoloca a todo el mundo cuando intenta usarlos en una frase de verdad.

Los diez primeros
| Número | Japonés | Se lee |
|---|---|---|
| 1 | 一 / いち | ichi |
| 2 | 二 / に | ni |
| 3 | 三 / さん | san |
| 4 | 四 / よん・し | yon (o shi) |
| 5 | 五 / ご | go |
| 6 | 六 / ろく | roku |
| 7 | 七 / なな・しち | nana (o shichi) |
| 8 | 八 / はち | hachi |
| 9 | 九 / きゅう・く | kyū (o ku) |
| 10 | 十 / じゅう | jū |
Una advertencia sobre esa tercera columna: el rōmaji —el japonés escrito con nuestras letras— sirve la primera semana y después estorba. Úsalo como andamio para que tu hijo sepa cómo suena, y retíralo en cuanto reconozca el hiragana. Explicamos por qué en el alfabeto japonés para niños.
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El 4, el 7 y el 9 tienen dos nombres (y hay una razón)
Es lo primero que confunde, y también lo primero que engancha a los niños, porque la explicación es buenísima.
El 4 se puede decir shi o yon. Pasa que shi suena igual que la palabra japonesa para «muerte». Y el 9 se puede decir ku o kyū, y ku suena igual que «sufrimiento». Por eso, en la vida cotidiana —al dar un teléfono, al contar cosas, al decir un precio— los japoneses prefieren yon y kyū. El 7 va por otro camino: shichi se confunde de oído con ichi, así que en el día a día gana nana.
Curiosamente, el dojo es la excepción: al contar de corrido en los calentamientos se usa la serie clásica completa, con shi y shichi. Si tu hijo entrena, ya la tiene aprendida. Si le explicas que en el karate se dice de una forma y al pedir siete panes de otra, no lo vive como una complicación: lo vive como un secreto.
Regla práctica para un niño: yon, nana, kyū por defecto. Con eso acierta el 95 % de las veces.
Del 11 al 99: aquí el japonés es más fácil que el español
Este es el momento en que a los niños se les ilumina la cara. En español, para llegar del 10 al 100 hay que memorizar once, doce, trece, catorce, quince, dieciséis, veintiuno, treinta y uno… un desastre de excepciones que a nuestros niños les cuesta un año entero de primaria.
En japonés no hay nada que memorizar. Se construye como una suma que se lee en voz alta:
- 11 = 10 + 1 → jū-ichi
- 12 = 10 + 2 → jū-ni
- 19 = 10 + 9 → jū-kyū
- 20 = 2 × 10 → ni-jū
- 30 = 3 × 10 → san-jū
- 47 = 4 × 10 + 7 → yon-jū-nana
- 99 = 9 × 10 + 9 → kyū-jū-kyū
Sin excepciones, sin trampas, sin una sola forma irregular. Un niño que domina los diez primeros números tiene, literalmente en la misma tarde, los noventa y nueve. Es de las poquísimas cosas del japonés que son más sencillas que en su idioma materno, y merece la pena decírselo con todas las letras: le da una victoria temprana en un idioma que fama de difícil tiene de sobra.

El 100 y los tres que se rompen
100 es hyaku (百). Y a partir de ahí sigue la misma lógica de suma: 101 es hyaku-ichi, 250 es ni-hyaku-go-jū.
Solo hay tres centenas que cambian de sonido, y no por capricho, sino porque pronunciarlas de la forma regular sería incómodo hasta para un japonés: 300 es san-byaku (no san-hyaku), 600 es ro-ppyaku y 800 es ha-ppyaku. Con un niño de primaria, ni las menciones el primer día: preséntalas cuando ya cuente hasta 100 con soltura, como «los tres traviesos». Se aprenden en cinco minutos cuando llegan en el momento correcto y son un obstáculo absurdo cuando llegan antes de tiempo.
La trampa de verdad: los contadores
Y llegamos a lo que ninguna tabla de internet advierte. En japonés no se cuenta igual todo. La palabra que acompaña al número cambia según la forma de lo que estás contando. Se llaman contadores, y en español tenemos algo parecido —decimos «dos hojas de papel», «tres cabezas de ganado»—, solo que en japonés es obligatorio siempre.
| Para contar | Contador | Ejemplo |
|---|---|---|
| Personas | ‑nin (‑にん) | 3 personas → san-nin (pero 1 = hitori, 2 = futari) |
| Cosas planas (hojas, camisetas, cartas) | ‑mai (‑まい) | 5 hojas → go-mai |
| Cosas largas (lápices, botellas, paraguas) | ‑hon (‑ほん) | 2 lápices → ni-hon |
| Edad | ‑sai (‑さい) | 9 años → kyū-sai |
| Cosas en general, si dudas | ‑tsu (‑つ) | 1 → hitotsu, 2 → futatsu, 3 → mittsu |
Parece intimidante y no lo es, por dos motivos. El primero: los propios niños japoneses tardan años en dominarlos y se equivocan sin drama. El segundo, y este es el truco que vale oro: la serie ‑tsu (hitotsu, futatsu, mittsu…) funciona como comodín para casi cualquier objeto hasta el número diez. Si tu hijo aprende solo esa serie, puede pedir cosas en una tienda de Japón sin equivocarse. Todo lo demás puede esperar.

Tres juegos de cinco minutos
Los números no se aprenden estudiándolos, se aprenden usándolos en situaciones donde importa acertar. Estos tres funcionan con niños de seis a doce años y no requieren que tú sepas japonés:
- Las escaleras. Contar en japonés los escalones de casa, cada día, sin ceremonia. Suena tonto y es lo más eficaz de esta lista: son treinta repeticiones diarias en contexto físico, que es como se fija un número.
- El precio del supermercado. Tú dices un número en español, él lo dice en japonés antes de que llegues a la caja. Empieza hasta 20, sube a 100 en una semana.
- Piedra, papel o tijera japonés. En Japón se juega con «jan-ken-pon», y el que pierde cuenta hasta diez. Perder deja de ser malo, que es exactamente lo que quieres en un juego de idioma.
Cinco minutos al día, todos los días, valen más que una hora el domingo. Vale para los números y vale para todo lo demás: lo desarrollamos en las mejores formas de aprender japonés para niños.

En qué orden enseñarlos
- Del 1 al 10, con yon, nana, kyū. Una semana, jugando.
- Del 11 al 99, enseñando la regla en lugar de la lista. Una tarde.
- Su edad y la de sus hermanos con ‑sai. Es lo primero que le van a preguntar unos niños japoneses, y saberlo responder le da una seguridad enorme.
- La serie ‑tsu hasta 10. El comodín para pedir cosas.
- El 100 y los tres traviesos. Cuando ya no le cueste nada lo anterior.
Preguntas frecuentes
¿A qué edad puede aprender los números en japonés?
Desde los cinco o seis años, siempre de oído y jugando; leerlos escritos puede esperar. A partir de los ocho, cuando ya domina la suma y la multiplicación básica, la regla del 11 al 99 se entiende sola y avanza muy rápido. Hablamos de esto en la mejor edad para empezar japonés.
¿Tiene que aprenderse los kanji de los números?
No al principio, pero son de los primeros que conviene reconocer: 一二三 son literalmente una, dos y tres rayas, y con 十 (10) y 百 (100) ya puede leer un montón de precios y carteles. Es la entrada más amable que existe al kanji, porque el dibujo y el significado coinciden.
Mi hijo va a karate y dice «shi» y «shichi». ¿Está mal?
No, está bien: en el conteo de corrido del dojo esa es la forma tradicional y correcta. Lo que conviene añadirle es que cuando cuente cosas o dé un número suelto en la vida diaria, use yon, nana y kyū. Que existan las dos formas no es un error de nadie; es el idioma real.
¿Puedo enseñárselos yo si no sé japonés?
Los números sí, sin problema: son un sistema cerrado, corto y con reglas claras, y aunque tu acento no sea perfecto no vas a fijarle ningún error grave. Donde conviene tener cuidado es al enseñarle frases completas si tú no las dominas, porque la entonación equivocada se pega y cuesta mucho quitarla.
¿Para qué sirven los números si todavía no habla nada?
Para lo más importante en un principiante: para tener una victoria rápida. Contar hasta 100 en japonés se consigue en dos semanas y suena impresionante delante de la familia. Un niño que siente que puede con el japonés sigue estudiando; uno que solo acumula dificultades, lo deja. La motivación temprana es la mitad del resultado.
En resumen
Los números en japonés para niños son, de todo el idioma, la parte que más regala: diez palabras iniciales, una regla de suma que cubre hasta el 99 sin excepciones, y un sistema que en esto resulta más fácil que el español. El 4, el 7 y el 9 tienen dos formas —quédate con yon, nana, kyū—, el 300, el 600 y el 800 cambian de sonido, y los contadores son la parte que hasta los niños japoneses tardan años en dominar. Y cuando tu hijo ya sepa contar, aparece la pregunta interesante: ¿contarle qué, y a quién? Los números aguantan dos semanas solos; después necesitan a alguien al otro lado.

